Cómo celebró Milwaukee su regreso a la Serie Mundial, tras 44 años
Por Redaccion ESPN Deportes

Los aficionados de Milwaukee esperaron décadas para ver a su equipo en la Serie Mundial. Y en el primer partido, los Brewers -y la...
MILWAUKEE - Deberías haber estado en Catalano Square, en el Third Ward Beer Garden, durante una animada noche de viernes en la que se seguía la Serie Mundial; de repente, una oleada de vítores recorrió a la multitud porque, en una pantalla gigante, un jugador de los Brewers acababa de lograr la proeza de conseguir una base por bolas tras ocho lanzamientos. Deberías haber estado en el restaurante Saz's State House, cerca de la cervecería Miller, para escuchar a su propietario, Steve Sazama -de 82 años-, hablar sobre el mánager de los Brewers, Pat Murphy, y decir: "Al pronunciar su nombre, se me puso la piel de gallina". Y también deberías haber estado en el fantástico Milwaukee Public Market un jueves por la mañana, con una bebida cargada de cafeína en la mano, cuando de pronto viste -en una pantalla de televisión al otro lado- una repetición en las noticias locales de aquel momento electrizante en 1982, cuando los aficionados invadieron el terreno de juego tras el quinto partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
Deberías haber estado en Milwaukee, Wisconsin, a finales de octubre de 2026, para dejarte envolver por la felicidad y ser testigo de un cariño inconfundible; para ver las banderas de los Brewers ondear en los pequeños puentes sobre el río Milwaukee, cerca de la estatua de Arthur Fonzarelli -aunque, técnicamente, Fonzarelli fuera un personaje de ficción-. Tras 44 años vagando por el desierto del béisbol, con una única aparición en la Serie Mundial en el recuerdo, el equipo regresaba a la gran cita. Milwaukee es una ciudad que no necesita llamar la atención a toda costa; si el hecho de ser un mercado pequeño te impidió darte cuenta de lo que ocurría, bueno, sencillamente es que no te gustan los deportes, así de simple.
La trigésima primera ciudad más grande del país ha puesto de manifiesto el valor singular de la escasez -incluso de la sequía de títulos-, una sensación que desconocen, por ejemplo, los seguidores de los New England Patriots. Quienes tenían 12 años en 1982 volvieron a experimentar esa sensación a los 56; los que tenían 35, a los 79; y aquellos que, con 19 años, saltaron al terreno de juego en aquel entonces, se pellizcaban a sus 63 años -aunque hoy en día ya no es habitual que el público invada el campo en el béisbol-. Por su parte, quienes ni siquiera habían nacido para entonces, ya tenían la edad suficiente para participar de la euforia y, de paso, brindar. Un abogado, Steve Rypel, no pudo ver el séptimo partido de aquella serie de hace tanto tiempo -en la que Milwaukee perdió ante St. Louis- porque tenía 9 años y el encuentro se disputó una noche entre semana; su madre lo despertó a la mañana siguiente, él se puso a llorar, y ella le dijo: "No pasa nada, hicieron un gran trabajo y ya volverán".


