Canelo Álvarez tuvo una noche de sparring con Mbilli
Por German García, ESPN Digital

Mbilli no se atrevió a entrar al fuego y Canelo se conformó con torearlo: dominó sin apuros, pero volvió a quedar a deber el...
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Al viejo Canelo Álvarez, de 36 años, ya no le gustan las tempestades ni las precipitaciones juveniles. Es calculador: prefiere imponer su ritmo, apretando y quitando el pie del acelerador, pero a la misma vez exponiéndose lo menos posible al peligro. Primero olfatea al oponente, lo lee de pies a cabeza y, cuando sabe que lo tiene, no lo liquida, sino que lo invita a una noche de sparring.
Canelo volvió a ser campeón mundial tras derrotar por decisión unánime a Christian Mbilli en un monólogo. El mexicano dirigió la pelea como su propia orquesta. Se suponía que el campeón sería el revulsivo, ese pugilista que brinda espectáculo yendo hacia delante como si fuera un arrebato de la naturaleza, 168 libras de músculo definido para la destrucción. No hubo nada de eso. Canelo no solamente lo supo torear, sino que tampoco tuvo que exigirse para descifrarlo rápidamente.

