Los apodos, un sello especial en el béisbol
Por Redaccion Diario Libre

Los apodos en el béisbol son reconocidos en diferentes ligas del Caribe, como en las Mayores
Los narradores y periodistas de Cuba eran unos catedráticos bautizando con apodos a los beisbolistas, le daban a la narración un color especial. Entre otros, René Cañizares (Kañita), Manolo de la Reguera (El campeón), Orlando Sánchez Diago (Cuco Conde). Más tarde se sumaron "El Orgullo de Bayamo" Felo Ramírez, Rubén Rodríguez, Gonzalo López Silverio, Rafael –El Dinámico– Rubí, Fernando Menéndez y Gabino Delgado.
Por cierto, De la Reguera decía que cuando en la pizarra aparecía el 222, dos bolas, dos strikes y dos outs, el equipo al bate no haría más carreras en ese episodio.
En Cuba, los apodos le pusieron sabor de azúcar a peloteros y boxeadores. José Nápoles era "Mantequilla", hubo un "Tarzán", "Estalella" o "Kid Gavilán", cuyo nombre era Gerardo González. En el Cerro, cuando se hablaba del "Premier", todo el mundo sabía que era Conrado Marrero; Lázaro Salazar "El Príncipe de Belén", Minnie Miñoso, "Cha-cha-cha" y Ramón Bragaña "El Profesor".


